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Infierno en los calabozos | Cruda realidad que se vive en los retenes policiales (PARTE II)

11 de julio de 2016 | 6:38 am | por Redacción
Infierno en los calabozos | Cruda realidad que se vive en los retenes policiales (PARTE II)
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Una sala transitoria está construida, como su nombre así lo indica, para que sirva como sitio de reclusión preventivo o temporal para que supuestos trasgresores de las leyes sean detenidos por un lapso no mayor a 45 días; sin embargo, la realidad es que estos centros, en el país, se han convertido en prisiones de estadías indefinidas, que cruzan incluso la barrera de los ocho años.

JUSTICIA TARDÍA

Leonardo Díaz ValbuenaEl abogado en ejercicio Leonardo Díaz Valbuena, explicó que ciertamente el retardo judicial lidera los motivos de esta grave problemática, “existe mayor población de procesados más no condenados, y mientras que no se solvente esa situación, nunca dejará de existir el hacinamiento”.

El especialista considera se deberían implementar sistemas alternos para que se efectúe con celeridad las audiencias y así poder descongestionar las cárceles venezolanas, “el Plan Cayapa dio en sus inicios buen resultado, pero al parecer se ha desmejorado notablemente, ya que dichas jornadas ya no se realizan o se realizan de manera esporádica, aunado a la falta de personal y la existencia de sólo tres tribunales de control, los cuales se encuentran saturados”.

El proceso penal en el país comprende tres fases: presentación, preliminar y juicio, siendo dada la primera en unas 48 horas aproximadamente después de la detención; Díaz Valbuena destaca que el problema radica en la celebración de la audiencia preliminar y la audiencia juicio, pues para una preliminar el tiempo legal es de unos 65 días, incluyendo la etapa de investigación, para luego (de ser necesario) ser remitido a juicio y es allí donde también radica el retardo, ya q solo hay  dos tribunales de Juicio, lo que considera “muy poco para la abundante cantidad de procesados y población penitenciaria existente”, aunado a la falta de material de trabajo y las precarias condiciones laborales.

Díaz refiere que el poco personal existente en los  tres tribunales de control ordinario crea una carga de trabajo excesivo para los jueces y secretarios, que además se ven en la obligación de cumplir con labores de guardia de 2 o 3 días  por semana, función que los retrasan en las labores administrativas, pues el cúmulo de trabajo no es sólo la realización de audiencias, a ellos se les anexa la motivación de los autos, traslados, tramitación de recursos, en fin cualquier solicitud realizada por las partes en el proceso y a las cuales están obligados a darle respuesta.

De acuerdo al experto una audiencia preliminar en Falcón puede llegar a celebrarse en seis meses “en todo caso es una cuestión impredecible, ya que aun y cuando los operadores de justicia diligentemente ordenan los traslados y fijan fecha y hora para la realización de las audiencias, está en manos de los funcionarios policiales llevar a cabo los traslados de los detenidos, mientras que para la etapa de juicio se habla de un año y hasta más, cuando el deber ser es cumplir las tres fases en aproximadamente cuatro meses”.

 

LUCHA CONSTANTE

Argenis RuizEl secretario de seguridad ciudadana en el estado, Argenis Ruiz Atacho, explicó que desde hace más de un mes se encuentran reuniendo todos los recaudos necesarios para conocer detalladamente la situación de los retenes en Falcón, “Solicité a los organismos de seguridad, especialmente a Polifalcón y Cicpc, una relación detallada de la situación de los calabozos, para de esta manera efectuar gestiones con el Circuito Penitenciario y el Ministerio de Asuntos Penitenciarios, a los fines de llevar a cabo los traslados necesarios”.

COMPORTAMIENTO DELICTIVO

De acuerdo a fuentes policiales al menos el 80% de los delincuentes son reincidentes; en Paraguaná los delitos más recurrentes son el robo, el hurto y la distribución de drogas (85%), seguido de la violencia de género (60%), homicidio (30%) y finalmente las lesiones (10%).

Estas estadísticas porcentuales indican que quienes egresan de la cárcel (por cumplimento de condenas, o, en su defecto, bajo beneficios) y retornan por nuevas condenas, vuelven en su mayoría por el mismo delito que habían egresado. Queda claro que el paso por el centro de reclusión no es efectivo en corregir este tipo de conductas ya que el 80% de las reincidencias ocurren en los dos primeros años de libertad.

ESTUDIOS, TRABAJO, REINSERCIÓN: UNA UTOPÍA

En las leyes venezolanas se estipula los beneficios al estudio y al destacamento de trabajo, para de esta manera lograr la reinserción posterior del exconvicto al campo social y laboral, sin embargo, la realidad es otra.

“Víctor” (nombre ficticio) es un muchacho que en 2010 cayó preso por robo genérico, delito por el cual pagó condena en la Comunidad Penitenciaria de Coro; en su estadía carcelaria, sostuvo un encuentro violento con otro reo siendo marcada su cara con un arma blanca.

“Eso de estar preso en la cárcel no se lo deseo a nadie”, dijo “Víctor”. Ya en libertad, su deseo de trabajar y echar pa’lante se vio truncado tanto por la cicatriz en su rostro, como por el expediente penal en su hoja de vida. Hasta hace par de meses “Víctor” no sabía qué hacer; debía darle de comer a su pequeño hijo y mujer, y no tenía cómo; se volvió una tentación el caer nuevamente en las fechorías pero no le quedaba de otras, pues era rechazado por la sociedad. Hoy “Víctor” se encuentra nuevamente tras las rejas, y su caso no es del nada aislado, esa misma figura se repite en cada uno de los penales y retenes del territorio venezolano. Carmen Marín Pietri / Especial

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