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El Punto Fijo donde estaba Don Rafael

27 de febrero de 2016 | 10:59 am | por Redacción
El Punto Fijo donde estaba Don Rafael
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RAFAELLa mayor parte de las ciudades de Venezuela deben su nombre a un vocablo aborigen, un santo, un prócer o algún accidente geográfico. El caso de Punto Fijo es distinto, inusual y espontáneo; fue consecuencia del amor entre Leocadia Pulgar y Rafael González.

Esta historia puede revivirse en el “punto fijo original”, la primera casa de la ciudad, una de las cinco viviendas que aparecen en el mapa de “Cerro Arriba” fechado en 1928. El inmueble pertenecía a Pedro Yagua y funcionaba como una fonda; especie de posada donde ofrecían comida y techo a quien llegaba a trabajar en la naciente industria petrolera.

Un nombre producto del amor

Guillermo de León Calles, cronista de la ciudad, cuenta que Pedro Yagua tenía una POMPILIO BRETT PRIMERA PERSONA EN ESCRIBIR EL NOMBRE DE PUNTO FIJO, FUE QUIEN DIJO QUE RAFAEL GONZALES TENIA SU PUNTOFIJOhijastra llamada Leocadia Pulgar. De ella se enamoró un joven trabajador de la Mene Grande, nativo de Juan Griego, estado Nueva Esparta. Su nombre: Rafael González.

“Este joven, caporal de la petrolera, respetado por su responsabilidad y puntualidad, los sábados acostumbraba a ir con sus compañeros de trabajo a jugar dominó en un local ubicado en El Tropezón. Cierto día empezó a faltar a la cita. Pompilio Brett, dueño del lugar, notó la ausencia del margariteño y al preguntar por él, los amigos le dijeron que había dejado de acompañarlos porque ahora, en vez de jugar dominó, iba a visitar a su novia en Cerro Arriba, a lo que Brett, en broma respondió: ese ya tiene su punto fijo”, rememora De León Calles.

El punto fijo donde estaba Rafael González, era precisamente la casa de Pedro Yagua. Con el tiempo, no solo esa casa, sino todo el sector adoptó el nombre que había nacido de una broma a un amigo enamorado y terminó bautizando a todo el caserío.
La personalidad proactiva de González, lo llevó a impulsar el ordenamiento la naciente población. Él y otros pioneros, organizaron las primeras calles de tierra; al terminar la jornada laboral ayudaban a construir la plaza; lograron establecer la primera escuela y servicios públicos. Don Rafa, como luego se le conoció, pasó a ser una suerte de “Sheriff” del “punto fijo” donde decidió quedarse, y por estos méritos, hoy se le considera su fundador.

Del señor Gil a los Polanco Bracho

EDITALa primera casa de Punto Fijo, originalmente perteneció a “un señor de apellido Gil”, luego a Pedro Yagua; éste la vendió al abogado Ibrahim García y desde hace 67 años es habitada por la familia Polanco Bracho. “Cinco de mis hermanos y yo nacimos en esta casa”, comenta la señora Edita Polanco.

En 1948, sus padres, Francisco Polanco y Lucía Bracho de Polanco, nativos de Cabure, llegaron a Punto Fijo y alquilaron la vivienda. Desde entonces hasta hoy, han trascurrido al menos cuatro generaciones que han crecido, literalmente, rodeados de historia.

“Cuando mi papá llegó en 1948 alquiló la casa por 40 bolívares, había que pagarlos cada 20 días, bastante caro para el momento. Después, por el tiempo que teníamos viviendo aquí, salió la opción a venta y pagamos un precio simbólico de 7.000 bolívares”, agrega la señora Edita.

Visita al “Punto Fijo” original

Quienes entran en la vivienda, llegan a sorprenderse por sus características. La primera casa de una urbe conocida por la refinación petrolera y el comercio, es una humilde residencia de bloques de adobe y bahareque, con techo de cardón y soportes de curarí. Su esencia, perdura en el tiempo para recordar dónde comenzó todo.

BAHAREQUE CAÑIZO Y CURARÃ- CORREDOR FOGÓN

MARIA ELENA“Este aire de Paraguaná circula, entra, pasa por los espacios de la casa y refresca con la madera de curarí y cardón del techo; eso la hace un lugar especial”, explica la señora María Elena, otra de las hermanas Polanco.

Al entrar a la casa hay que bajar dos escalones, pues el piso está unos 60 centímetros bajo el nivel de la acera. La sala, es un corredor de unos siete metros de longitud por dos de ancho, en cuyo extremo oeste está la base del fogón, recuerdo de la fonda original, hoy utilizado como estante.

Desde este espacio se ve el patio, el techo de los corredores es sostenido por madera de curarí y en algunas partes tiene una altura inferior a los dos metros. El cañizo de cardón parece querer hablar y contar la historia de quienes por ahí han pasado. Todo el lugar emana calidez y hospitalidad, ha de ser porque las casas se parecen a quienes las habitan.

Los Polanco Bracho se han convertido en custodios de la historia local. Más que eso, son parte de ella. Durante casi siete décadas, han mantenido y restaurado el inmueble, conservando la estructura original hasta donde les ha sido posible. Aunque cada vez se hace más difícil, pues en la localidad ya no hay quien trabaje con las técnicas y materiales con los que fue hecha la fonda de 103 años.

PRIMERCA CASA2Patrimonio cultural e histórico

Por sus características arquitectónicas e históricas, la primera casa de Punto Fijo, cuna del nombre de la ciudad y hogar de la familia Polanco Bracho desde hace casi 70 años, es un Patrimonio Cultural e Histórico. La nación y particularmente el gobierno municipal deben garantizar su protección y conservación, según lo establece la Ley Orgánica de Cultura.

En Carirubana existe también una Ordenanza de Protección del Patrimonio Cultural, que de igual manera ampara al inmueble. Este instrumento legal en plena vigencia, sin embargo, hasta la fecha no se ha aplicado; ni en este caso, ni en muchos otros, asegura el profesor Orlando Brett, presidente del Centro de Historia de Paraguaná.

De igual manera, la familia Polanco Bracho en diversas ocasiones ha hecho llamados a las autoridades competentes, para que ordenen la limpieza del terreno que colinda con el margen oeste de la casa, no obstante, tampoco ha habido respuesta.

Un buen regalo para la ciudad en su día, sería quizás dar una mano a este emblemático espacio, que se mantiene en pie gracias a la bondad y amor de quienes lo habitan. Esta familia, sin esperar nada a cambio, por décadas ha abierto las puertas de su hogar a todo aquel que desea conocer la historia local. Toca ahora a todos los ciudadanos ayudar de alguna forma, después de todo, también es nuestro Punto Fijo. ESPECIAL/Luis Aular Leal-Fotos: Jimmy Salima